« La Flecha 21 | Elecciones
   
Pablo Moschen, info@diariolaflecha.org artículo 7 de 7
 
 

Que criterio de chico

 
 

Domingo 28 de octubre. 13 horas.
Fede daba vueltas en la cama, todavía un poco aturdido por la música...

- Me levanto. No, sigo durmiendo otro rato. Nunca mas vuelvo a tomar… bue, con un poco menos estaría bien. Me levanto y voy de una vez! zzzzzzzzzz.
La decisión era impostergable. Desde hacía meses pensaba, miraba, escuchaba, averiguaba. Estaba casi seguro y ese era el día indicado: tenía que terminar de planificar el festejo de su cumpleaños.

24 años no se cumplen todos los días, así que había estado dedicándose bastante al asunto.
La opinión de su entorno era que estaba en pedo, que para qué iba a perder tanto tiempo en los preparativos si total era lo mismo.
- Lo podemos hacer acá en casa.
- No.
- Hacemos unas empanaditas…
- No vieja, no jodas, este año quiero hacer algo distinto, quiero festejarlo bien.
- Pero para hacerlo bien tenés que perder mucho tiempo.
- No es una pérdida de tiempo, es algo importante y quiero ponerle pilas.
- Bueno, está bien, hacé lo que quieras. 

Analizar bien, pensar en todos los detalles, dedicarle el tiempo que haga falta, es un momento importante!

Iba anotando en un cuadernito todo lo que se tenía que acordar para poder decidir.

- Estaba pensando en ese bar al que vamos siempre, o en el que está al lado -dijo Fede.
La hermana, que se estaba entusiasmando con la idea de darle importancia al acontecimiento, empezó a opinar:
- No me gustan ninguno de los dos.
- ¿Por?
- En uno el DJ pasa lo que quiere. Primero dice que va a pasar lo que todos quieran, pero después hace lo que a él y a los amigos se les ocurre. En el otro te dicen que hay canilla libre hasta las 2, que es cierto, pero abren la puerta a la 1.55
- Sí, es verdad, siempre lo hacen. Entonces no.

Que sea confiable y haga lo que nosotros le pidamos. Que cumplan con lo que ofrecen.

- ¿Pero entonces que hacemos? Yo a otros lugares nunca fui.
- Tranquilamente podés cambiar, esos dos que conoces no son los únicos que hay. Que sean mas “populares” y que hagan publicidad en todos los medios no quiere decir que sean los únicos, y menos los mejores. Podríamos buscar alguna guía o página en Internet o algo en donde figuren todas las posibilidades. Después vemos cual nos convence más.

Pensar alternativas, buscar información sobre otros menos conocidos. Ver cuál tiene la mejor propuesta.

- Pero si no los conocemos tanto, ¿cómo vamos a decidir? -se preguntó Fede.
- Vamos a tener que averiguar como salieron otras fiestas que se hayan hecho ahí, como la pasó la gente que fue. Habría que ver como es el DJ pero también como son los otros que trabajan ahí y pasan desapercibidos, como los que están en la cocina o los que cuidan los baños. Y por supuesto quienes son los dueños.

Averiguar experiencias anteriores. ¿Quiénes más están prendidos? ¿De dónde salieron, estuvieron antes en algún otro lado? ¿A quién responden?

- Y lo más importante -le aclaró la hermana-, para decidir tenés que pensar cómo querés que sea la fiesta. Recién cuando tenés claro eso podés analizar cada alternativa.
- Quiero que todos puedan venir y pasarla bien, que no haya sectores VIP a los que pueden entrar sólo algunos. También que haya consumiciones gratis para todos y que los empleados estén pendientes de lo que haga falta.

Fede escribía en la libretita compulsivamente y la hermana le seguía tirando ideas. Hasta el viejo se sumó cuando vio que estaba bueno eso de pensar juntos las posibilidades, de discutir lo que habría que hacer y cómo.

- Hijo, ¿qué te parece si contratamos un mago como cuando eran chiquitos? -propuso el viejo, que a su manera quería ponerle un poco de onda.
- ¿No te parece que ya estamos un poco grandes para magos? -respondió Fede.  
- ¿Y alguien que cuente chistes? - le retrucó el viejo.
- No, sería mas divertido alguien que nos haga participar a todos -sugirió la hermana. Podría ser como esos grupos de teatro que actúan en los subtes y que hacen que todos se prendan.

Que interactúe con todos, que la gente pueda participar y le den bola

- Esperen. ¿Y qué pasa si después de analizar todo esto y decidir, la fiesta resulta ser una cagada? -preguntó Fede afligido.
Silencio.
- Mirá -arrancó la hermana-, puede pasar lo que decís, y sobre todo si te conformás solo con elegir. Si ves que las cosas no andan, en el momento vas a tener que reclamar, pedir que te cumplan con lo que habían arreglado... No sé, se pueden hacer muchas cosas, nada más te tenés que decidir.

Estar atentos. Reclamar, exigir, buscar apoyos. Hacerlo mientras dure el asunto, no cuando termine y ya todos la hayamos pasado mal. 

Después de pensar en algunos detalles más cada uno siguió con lo suyo. El cuaderno de Fede estaba repleto de anotaciones que le iban a servir para tomar una decisión.

- Bueno, me voy a ver un par de bares y ya empiezo a invitar a la gente.
- Esperá que te llevo -le dijo el viejo-, así de paso voy a votar.
- Uh, yo también tengo que ir. Che viejo, ¿a quién puedo votar?
«

 
  arriba »  
ver todos los artículos »  
LF21 pág. 09, 2007.
 
 

» ver extras de esta edición