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Cada vez está más presente,
se involucra y la dejamos involucrarse, casi
del todo pasivos. Pretende, tal vez, ofrecernos
la receta de la felicidad. De cómo
vivir "La Vida". ¿A
quién le hablará realmente?
Ojo, hay quienes la tienen entre cejas, le
siguen cada paso que da. La culpan por muchos
de los males que padecemos. Por eso luchan
y lucharán incansablemente por derrotarla,
por sacarle la mascarita y dejarla al desnudo
frente a todos. Pretenden mostrar su verdadera
razón de ser, su propósito.
Quizás, este último, sea entonces
un poco el objetivo de las líneas que
siguen o por lo menos dejar la incógnita
para que cada uno le descubra su verdadero
rostro y en el mejor de los casos actúe
en consecuencia.
El otro día escuché a alguien
que decía la trillada frase: "el
dinero no compra la felicidad".
Que levante la mano el que cree que hay cosas
que el dinero no puede comprar...
¿Nunca te sentiste solo?
Después leí por ahí que
al parecer se está vendiendo un antídoto
para la soledad. Sí, sí, y por
cierto a un precio muy económico. Ahora
(aunque por tiempo limitado y hasta agotar
stock) podrás comprar un pack de amigos
cual botellas de agua. ¿Qué
si estoy loca?... ¿Acaso no viste
los enormes carteles por toda la ciudad que
ofrecen "100 amigos por $5"?. Me
remito a los hechos. Si crees que es una locura,
hablá con el Sr. Creativo, tal vez
sea a él al que le falte un tornillo;
ahí no me meto.
(¿Y si no tengo los cinco pesos? ¿No
será doble mi frustración si
encima de sentir que no tengo los suficientes
amigos tampoco los puedo comprar?)
Que complejo el tema de las frustraciones,
las alegrías, los mensajes directos,
los indirectos, los fracasos, el consumo,
la satisfacción, la insatisfacción,
los estilos de vida... y todo eso mezclado
en una coctelera para terminar plasmado en
un anuncio.
Estamos tan invadidos por carteles, cartelitos,
slogans, jingles... (¡Ya ni en el baño
público nos podemos librar de ellos!).
Evidentemente, resultan muy efectivos. "Efectivos",
en estos términos, significaría
que invertir en esto da mucha pero mucha ganancia.
Con lo cual, ya sabemos que pretenderán
esas caritas felices que nos hablan en los
cortes de la tele, o esas voces alegres en
la radio o esos carteles que vemos como flashes
cuando viajamos en el colectivo. A pesar de
no ser ingenuos ante esto, muchas de las veces
quedamos atrapados en sus redes, casi sin
darnos cuenta. Tal vez, el punto esté,
en que solo tengamos en claro la finalidad
más explícita: vendernos esos
objetos para que podamos satisfacer nuestras...
¿necesidades? "Hay que leer
entrelíneas", decía mi
mamá.
Advertencia: puede que nos encontremos con
otros mensajes que no resulten tan agradables
(o inofensivos) como los que vemos a simple
vista.
Sin ir más lejos, vemos en los cortes
de la tele, a ese Banco que nos ofrece la
posibilidad de que saquemos un crédito,
y para decirnos esto, nos muestra a una parejita
joven imaginándose de viejos, (¿la
tenés?). (Créditos para que
compremos... ¿una mejor calidad de
vida?) Les propongo tomar lupa en mano y leer
la famosa "letra chica", que por
algo es taaan chica... ¿no?
Él:- ¿Sabes qué, mi amor?
Vamos para adelante con el tema del jacuzzi,
el viaje...
Que muestre que el hombre es el que toma la
decisión de lo que quieren ambos, ¿está
puesto azarosamente? ¿es inocente?
Acerquemos más la lupa sigamos hurgando.
Entrelíneas, ¿no escuchamos
algo como..."qué estás
esperando"? "Compra ya lo que deseas",
"¿o vas a postergar todo para
comprarlo cuando tengas la edad en la que
seas un inútil, inservible, torpe y
ya no puedas disfrutar nada?".
Un poco cruel para que lo vea mi abuela, ¿no?
Acaso cuando nos venden ese super jean ¿no
se supone que seremos más fashion con
ellos?, o si somos los afortunados de tipear
en esa compu último modelo ¿seremos
más exitosos?
Esas voces que nos susurran a toda hora, hasta
muchas veces lograr agobiarnos, además
de esos objetos y servicios taaan "maravillosos",
querrán ofrecernos… ¿una
vida plena? ¿Feliz? ¿Segura?
¿De pura satisfacción?
¿A quién le hablan? ¿A
todos nosotros? ¿Realmente comprando
todo eso mi vida será de mil maravillas?...
¿Y la de mi vecino?... ¿Y la
del chico que vive cruzando la autopista?
En fin, algunos seguirán sin perderle
rastro, mirándola con desconfianza,
llevando la lupa (cual amuleto) para mirar
con aumento y que no se escape detalle.
Otros, quizás, como el chico de la
tele y sigan comiendo zapallitos, sin chistar
ni preocuparse, total lo bueno es que siempre
hay coca-cola.«
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| LF18 pág. 05,
2006. |
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