De repente
una mañana cuando desperté,
me dije todo es una mentira, y cantando
al sol como la cigarra después
de un año bajo la tierra, me
pregunto muchas veces, ¿dónde
está? y no dejo de pensar, ¿será
solamente una palabra...?
Nunca creo en lo que nombran las palabras,
como aquel, que con chamullos elegantes
le pintó el mundo al revés.
Las palabras me hacen falta desde que
aquel farolito de la calle en que nací
fue centinela de mis promesas de amor
y si bien es un soplo la vida, que veinte
años no es nada, ella nunca,
nunca dijo, nunca dijo, nunca dijo nada.
De eso habla esta Flecha, y juremos
con gloria morir.
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