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lguien
alguna vez dijo que la suma del todo vale
más que la suma de las partes. Nosotros
lo pusimos en práctica. Hacer el encuentro
entre 8 gatos locos era imposible. Así
que llamamos a otros, que estamos seguros
de que están locos porque si no no
pueden haber visto lo que vieron en el dibujo
que acompaña este artículo.
En el encuentro hablaron 7 personas; otros,
casi el triple, laburaron durante tres meses
para conseguir lo que todos queríamos.
Eran lectores que alguna vez se contactaron
por algún motivo con los arqueros.
Y lo bueno es que ahora ya no se sabe quién
es quién.
Cada uno vio algo. En el mismo sentido, complementario,
distinto, diverso...
pero que suma. No mucho más. Cada uno
vio algo... cosa de locos.
1) ¿Qué veo? Yo (ya empecé
con ego) en esa posición veo pelusas.
En el dibujo veo a una persona que tal vez
sin saberlo forma un signo de interrogación.
Podría preguntarse: ¿por qué
debería mirar otra cosa que no sea
yo?; o ¿qué beneficio obtengo
mirando mi ombligo?; o ¿qué
me llevó a ser un tipo tan retorcido?;
o ¿qué es la sociedad? Además
está encerrado en una burbuja o un
huevo, quizás un embrión y esté
esperando parir, o siente la amenaza de alguien
(Él, Yo... el Yo). No culpo a nadie
ya que después de todo en estos renglones
seguramente sólo hablé de mí.
Matías Rodriguez, Filosofía.
2) Veo una estructura rígida que me
obliga a adaptarme, como en el vientre de
mi madre...¿somos autómatas
del sistema? o sujetos independientes, que
sobrevivimos juntos en lo adverso de la vida...¿probaste
salir de tu estructura? y mirar más
alla... Gabriela Garcia, Publicidad.
3) Un círculo de espesa negrura me
cerca, me encierra. Pasan algunas flechas,
pasan algunos días y llego a este momento
dándome cuenta de que sólo soy
un signo de pregunta. Florencia Landi, Cs.
Económicas
4) Me refiere a la identidad de los individuos
en el re-mundo re-actual; donde la matriz
de la individualidad a la extrema prospera
y, donde los intereses que tenemos y las relaciones
que establecemos, se fijan con un claro centro
en el “yo” y donde el globo de
lo propio no se rompe ( o no se quiere romper...)
. Vivimos para el “yo”. Todavía
hay caminos que no hemos recorrido, pinchemos
el globo y veamos que pasa. Joaquín
Desmery, Cs. Políticas.
5) Veo al pibe afuera del globo. Sí,
afuera. Como una potencia de afueridad. Igual
que cuando se puede mirar al gusano y ver
la mariposa. Ivana Lombroni, Comunicación.
6) Primero, el hombre es observado, luego
él observará su entorno y a
los otros, sorpresa ocurrirá al observarse
a sí mismo, con el pensamiento todavía
latente de lo que vio allí afuera;
sobreviene entonces la decepción ante
la inmensidad exterior, pero finalmente se
dará cuenta:"lo exterior es grande
porque así lo diseñaron mis
ojos, obraré en función de mí
porque así me lo han pedido los demás:
lo mejor que nos podés ofrecer es tu
verdad". Marco Gomboso, Sociología.
7) Curvas, curvas y curvas.
Líneas que se fueron estirando y constriñendo
simultánea y lentamente.
Cerquita, muy cerquita. Casi se tocan.
Conjunción de nariz y ombligo. (supongo
que huele mal)
Pero... ¿Qué pasará después
del impacto?
Rebotín rebotán y comenzar a
levantarse, o impacto mortal. Facundo Montañas,
Política Social.
8) Encorvatura y delgadez…consecuencia
del ¡Sí! Yo puedo solo!!! Blablabla
¿cambiar la soledad?, ya lo sabés
las ideas no vienen de arriba, ¿dónde
mirás?. Ya sabés, ahí
no hay respuestas, se han destruído,
hay que construir nuevas, pero no te confundas
nuevamente…rompé la burbuja y
enfrentemos el mar de sabiduría. Eugenia
Pirolo, Comunicación.
9) La solución no se encuentra individualmente
como nos quieren hacer creer sino que es una
construcción colectiva. Hay que mirar
alrededor, a los otros, aceptar la diversidad
con alegría y optimismo, escuchar y
hablar, siempre en movimiento. Todos. Pablo
Montiel, Comunicación.
10) Si sigo la flecha que indica el sistema,
me encontraré en soledad mirándome
el ombligo. La propuesta sería que
juntos logremos descifrar el enigma que nos
permita en un futuro vernos más seguido.
Andrés Vallejo, Sociología.
11) Camilo se preguntaba por qué era
redondo, por qué no tenía pelos,
por qué el de él tenia un lunar
adentro, por qué estaba hundido como
una fosa allí entre medio de toda esa
masa que lo elevaba y lo hacía descender
tan continuamente; y ¿mientras? y mientras
se preguntaba todo aquello se le fue el tren,
caminando el amor de su vida se alejó
mirándolo, no vió la lluvia,
no escuchó las voces, se perdió
el arcoiris, no pudo más nada que ocupar
27cm de tierra (los que ocupaban sus zapatos).
Soledad Osorio, Relaciones del Trabajo.
12) ¿Vos qué ves?
Esperamos que nos envíes todas las
cosas que seas capaz de descubrir en el dibujo.«
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| LF12 pág. 02-03,
2005. |
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