« La Flecha 08 | Incertidumbre
   
Facundo Montes, facundom@diariolaflecha.org artículo 6 de 8
 
  COMO QUE NO PUEDO SI ESTOY PUDIENDO  
  Pilas... guías... medias... alfajores... lleva marca lleva calidad, pañuelos de puro papel tisú ...en los negocios lo está pagando 70 u 80 centavos la unidad, hoy le hago entrega de 2 por un peso. Una moneda lo que vale.
Gracias, gracias, ¿Alguna persona más? Gracias.

Señora, Señor, le quito un minuto de su amable atención. Le hago entrega de notable oferta. Por el módico precio de 2 pesos usted se lleva el nuevo quita manchas que le eliminará todo tipo de manchas de tuco, grasa o café y le ahorrará mucho dinero. ¿Alguien quiere probar? …alguno más, gracias.
Amables pasajeros les acerco una vez más una oferta extraordinaria, directo de importación va a llevar tres afeitadoras por un peso, si, escuchó bien, lleva tres abonando un peso. Lleva marca lleva calidad. ¿alguien más? lleva marca lleva calidad.

Tren, bondi, subte... si nos sobra una moneda estamos a merced de todo tipo de sensaciones y hasta alguna de las "experiencias humanas típicas":
- Las ganas de comprar. "Qué barato"
- La incredulidad. "Debe ser truchísimo"
- La necesidad. "En algún momento me va a servir"
- La esperanza. "Probemos una vez más"

Recuerdo tres compras en el tren que fueron fracasos rotundos, el famoso quita manchas (antes citado), que no quitó ninguna y al tiempo se evaporó. Las tres afeitadoras que eran descartables desde la fábrica. Y tres cepillos de dientes, que me sirvieron un par de veces cada uno, el último se partió en plena acción.

Me pregunté por qué después de las dos primeras habré seguido comprando,¿será por el precio?, ¿será la labia del vendedor?. Puede ser un poco de todo esto. Pero ¿no habrá algo más?, en general ¿por qué confiamos a pesar de los fracasos?
Si bien cuando las cosas salen mal empezamos a desconfiar de cada oportunidad que se nos presenta, igualmente terminamos esperando que lo que comienza puede ser distinto.
Esto nos pasa en todos los órdenes de la vida. A pesar de haber vivido un noviazgo que terminó mal, cuando comenzamos otra relación, algo nos dice que puede ser diferente. Hasta con los políticos nos pasa lo mismo, después de todo lo que han hecho, seguimos esperando aquel gobierno honrado que nunca llega.
Nos tienen que hacer mucha fuerza para apagar eso que tenemos tan adentro. Cuando empezamos de nuevo, en el fondo nos queda un resto de esperanza que nos dice que esta vez sí nos va a salir.

Sin embargo muchas veces no llega aquello que esperamos. Y cuando va pasando el tiempo juntamos frustraciones y es como si se nos comprobara que las cosas nunca se dan. Comenzamos a pensar que lo que llamábamos esperanza en realidad era sólo ilusión, que nuestras esperanzas eran sólo sueños imposibles. Quizás seguimos una carrera para trabajar en algo que nos gustaba y después "no se dio", quisimos a una chica y nos imaginamos una vida con ella, pero tampoco "se nos dio". Pareciera que sólo a algunos "se les da".

Pensamos que la esperanza es lo que tenía aquel campesino que se quedó sentado frente a su puerta y no se atrevió a cruzarla, porque según le decían aún no era el momento y prefirió esperar a que lo llamaran... pero Kafka lo dejó morir allí afuera, porque nunca lo llamaron o por que no se animó a pasar.

Si bien las cosas no son fáciles, hay veces que las ideas que tenemos tampoco nos ayudan. Llamamos esperar a las situaciones que se generan cuando estamos en la cola para inscribirnos en la facultad o en la del banco sin hacer nada, nos dicen "esperá que te vamos a llamar", "toque y espere" o "esperá sentado". Pareciera que esperar fuera sinónimo de no hacer nada, de pasividad, de sentarse a que llegue la oportunidad.

Sin embargo la esperanza es otra cosa, no es pasiva sino activa. El que tiene esperanza de que algo puede cambiar no se sienta aguardando que llegue el cambio, sino que hace todo lo necesario para que suceda. Es una actitud, una disposición que se expresa en nuestros actos, cuando trabajamos preparando todo para que se dé aquello que esperamos.
Por ejemplo si tenés esperanza de que una chica vaya a salir con vos, vas a hacer todo lo posible para acercarte, conocerla, que te mire, caerle bien, etc. En cambio, si desde un principio pensás que no te va a dar bola, porque es demasiado linda o lo que sea... y no hacés nada, por más que te quedes aguardando sentado, no se va a dar nunca.
En el ámbito de lo social, sucede lo mismo, si esperamos que en un futuro la cosa va a estar mejor y nos ponemos a hacer algo para cambiarla, aunque no lleguemos en el corto plazo, nuestra esperanza-acción lo hará posible a largo plazo. De este modo la esperanza aumenta la importancia del presente, pues en él se decide a la vez el futuro definitivo. La esperanza no es opio del pueblo, sino un estímulo para la transformación del mundo, una fuerza para cambiar la situación a favor de los hombres, especialmente los que más lo necesitan. ...alguien más quiere probar ...lleva para compartir ...lleva marca, lleva calidad, gracias... gracias.«

 
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LF08 pág. 08, 2003.
Material de consulta:

» Fromm Erick, "La revolución de la Esperanza".

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