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Pilas...
guías... medias... alfajores... lleva
marca lleva calidad, pañuelos de puro
papel tisú ...en los negocios lo está
pagando 70 u 80 centavos la unidad, hoy le
hago entrega de 2 por un peso. Una moneda
lo que vale.
Gracias, gracias, ¿Alguna persona más?
Gracias.
Señora, Señor, le quito un minuto
de su amable atención. Le hago entrega
de notable oferta. Por el módico precio
de 2 pesos usted se lleva el nuevo quita manchas
que le eliminará todo tipo de manchas
de tuco, grasa o café y le ahorrará
mucho dinero. ¿Alguien quiere probar?
…alguno más, gracias.
Amables pasajeros les acerco una vez más
una oferta extraordinaria, directo de importación
va a llevar tres afeitadoras por un peso,
si, escuchó bien, lleva tres abonando
un peso. Lleva marca lleva calidad. ¿alguien
más? lleva marca lleva calidad.
Tren, bondi, subte... si nos sobra una moneda
estamos a merced de todo tipo de sensaciones
y hasta alguna de las "experiencias humanas
típicas":
- Las ganas de comprar. "Qué barato"
- La incredulidad. "Debe ser truchísimo"
- La necesidad. "En algún momento
me va a servir"
- La esperanza. "Probemos una vez más"
Recuerdo tres compras en el tren que fueron
fracasos rotundos, el famoso quita manchas
(antes citado), que no quitó ninguna
y al tiempo se evaporó. Las tres afeitadoras
que eran descartables desde la fábrica.
Y tres cepillos de dientes, que me sirvieron
un par de veces cada uno, el último
se partió en plena acción.
Me pregunté por qué después
de las dos primeras habré seguido comprando,¿será
por el precio?, ¿será la labia
del vendedor?. Puede ser un poco de todo esto.
Pero ¿no habrá algo más?,
en general ¿por qué confiamos
a pesar de los fracasos?
Si bien cuando las cosas salen mal empezamos
a desconfiar de cada oportunidad que se nos
presenta, igualmente terminamos esperando
que lo que comienza puede ser distinto.
Esto nos pasa en todos los órdenes
de la vida. A pesar de haber vivido un noviazgo
que terminó mal, cuando comenzamos
otra relación, algo nos dice que puede
ser diferente. Hasta con los políticos
nos pasa lo mismo, después de todo
lo que han hecho, seguimos esperando aquel
gobierno honrado que nunca llega.
Nos tienen que hacer mucha fuerza para apagar
eso que tenemos tan adentro. Cuando empezamos
de nuevo, en el fondo nos queda un resto de
esperanza que nos dice que esta vez sí
nos va a salir.
Sin embargo muchas veces no llega aquello
que esperamos. Y cuando va pasando el tiempo
juntamos frustraciones y es como si se nos
comprobara que las cosas nunca se dan. Comenzamos
a pensar que lo que llamábamos esperanza
en realidad era sólo ilusión,
que nuestras esperanzas eran sólo sueños
imposibles. Quizás seguimos una carrera
para trabajar en algo que nos gustaba y después
"no se dio", quisimos a una chica
y nos imaginamos una vida con ella, pero tampoco
"se nos dio". Pareciera que sólo
a algunos "se les da".
Pensamos que la esperanza es lo que tenía
aquel campesino que se quedó sentado
frente a su puerta y no se atrevió
a cruzarla, porque según le decían
aún no era el momento y prefirió
esperar a que lo llamaran... pero Kafka
lo dejó morir allí afuera,
porque nunca lo llamaron o por que no se
animó a pasar.
Si bien las cosas no son fáciles,
hay veces que las ideas que tenemos tampoco
nos ayudan. Llamamos esperar a las situaciones
que se generan cuando estamos en la cola
para inscribirnos en la facultad o en la
del banco sin hacer nada, nos dicen "esperá
que te vamos a llamar", "toque
y espere" o "esperá sentado".
Pareciera que esperar fuera sinónimo
de no hacer nada, de pasividad, de sentarse
a que llegue la oportunidad.
Sin embargo la esperanza es otra cosa, no
es pasiva sino activa. El que tiene esperanza
de que algo puede cambiar no se sienta aguardando
que llegue el cambio, sino que hace todo
lo necesario para que suceda. Es una actitud,
una disposición que se expresa en
nuestros actos, cuando trabajamos preparando
todo para que se dé aquello que esperamos.
Por ejemplo si tenés esperanza de
que una chica vaya a salir con vos, vas
a hacer todo lo posible para acercarte,
conocerla, que te mire, caerle bien, etc.
En cambio, si desde un principio pensás
que no te va a dar bola, porque es demasiado
linda o lo que sea... y no hacés
nada, por más que te quedes aguardando
sentado, no se va a dar nunca.
En el ámbito de lo social, sucede
lo mismo, si esperamos que en un futuro
la cosa va a estar mejor y nos ponemos a
hacer algo para cambiarla, aunque no lleguemos
en el corto plazo, nuestra esperanza-acción
lo hará posible a largo plazo. De
este modo la esperanza aumenta la importancia
del presente, pues en él se decide
a la vez el futuro definitivo. La esperanza
no es opio del pueblo, sino un estímulo
para la transformación del mundo,
una fuerza para cambiar la situación
a favor de los hombres, especialmente los
que más lo necesitan. ...alguien
más quiere probar ...lleva para compartir
...lleva marca, lleva calidad, gracias...
gracias.«
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