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CUANDO
ÉRAMOS CHICOS las señoras se
reunían en las casas a hablar de unas
cajitas de plástico en las que se guardaban
cosas. Luego llegaron unas ollas “nuevas”,
que también tenían todo bien
tapadito, más tarde, llegó el
envasado al vacío. ¿Quién
hubiera dicho que estos detalles culinarios
tendrían algo que ver con nosotros?
Sin darnos cuenta pasó el tiempo, crecimos,
hoy andamos de acá para allá,
chocamos con un montón de gente en
la calle, en la facultad, en el laburo y en
todos lados: nos estrujamos, apelotonamos,
apretamos, compactamos y en el subte casi
somos uno.
Normalmente decimos: “hoy me encuentro
con unos amigos”, con unos compañeros
de laburo, o con mi novia. ¿Pero
qué pasa cuando nos juntamos?
Si nos sentamos a un video, estamos juntos
recibiendo imágenes, e información,
que produce ciertas sensaciones, pero…
Si salimos, en muchos casos tomamos algo,
hablamos, nos divertimos pero queda ahí.
Si estamos juntos en un boliche aturdidos
y muy juntos, puede pasar “de todo”
pero en realidad…
Si trabajamos al lado de muchos, cada uno
en su escritorio, con su computadora o corriendo
en mil actividades, y…
Son muchas las ocasiones en las que estamos
con gente, pero ¿qué pasó
entre nosotros?, estamos, pero no sabemos
nada de los otros, no nos conocimos.
Encontrarse es algo más difícil
y mucho más grande de lo que nosotros
pensamos.
A veces decimos: “entre tal y tal pasa
algo” para hablar de una pareja nueva,
pero esta expresión se puede usar para
todo tipo de relación. Cuando hay dos
o más que verdaderamente dialogan entre
ellos pasa algo, este ”entre”
es como un ámbito, como un espacio
de encuentro.
Cuando esto sucede, nos renovamos, nos recreamos,
salimos distintos. Ésto sólo
se da cuando consideramos al otro como alguien
interesante, que también es fuente
de ideas de creatividad, de amor, como puedo
ser yo. Si salgo de mí, interesado
por este otro, posibilito la confianza para
compartir lo que somos, lo que tenemos, lo
que sentimos y pensamos.
Si esto es tan importante, ¿porqué
no se dan encuentros con más frecuencia?
¿Será por haber acompañado
a la vieja a las reuniones? No sé,
pero pareciera que somos los descendientes
de la era taper y el envasado al vacío,
parece que aprendimos de chicos lo que es
estar herméticamente cerrados. Valoramos
el desarrollo personal, el crecimiento individual,
la libertad para hacer lo que uno quiera y
que nadie se meta en nuestra vida. No nos
sale naturalmente, salir de nosotros, compartir
lo que somos y recibir lo que otro tiene para
dar.
Nos damos cuenta de que algo falta, notamos
un cierto vacío. Pero intentamos llenarlo
con sensaciones nuevas, más cosas,
personas, situaciones, experiencias de todo
tipo: laborales, religiosas, divertidas, sexuales,
deportivas o lo que sea.
Generalmente no funciona. No resulta porque
falla el método, tratamos de orientar
todo hacia nosotros. De esta manera nos distraemos
un momento pero el “taper” no
se llena, simplemente va mutando hasta convertirse
en el famoso “barril sin fondo”,
todo lo que entra va a parar quién
sabe donde.
Con el tiempo, como la cosa no cambia, seguimos
buscando: “lo que me falta es llegar
más alto en el laburo” o “hacer
un master” o “cambiar de pareja”.
Pero no, así jamás se va a llenar.
Estas respuestas que parecen más rápidas,
en realidad son las más lentas; sólo
se desplaza el problema, parece que lo solucionamos,
pero después es lo mismo o peor.
Las soluciones no siempre son fáciles,
sino ya la hubiéramos encontrado. Evidentemente
la cosa tiene que pasar por otro lado.
Otro punto de vista
Decimos “cerrados al vacío”.
Tenemos una sensación de vacío
entonces creemos que hay que llenar algo,
pero esa sensación de vacío
es porque está “cerrado”
y no porque esté vacío. La palabra
clave es cerrado y no vacío.
La lógica es otra. Es abrir la tapita
y salir… renunciar por un momento a
buscar mi bienestar, incomodarme un poco y
darme cuenta de que hay otros, que no son
actores de reparto para que yo viva. Ver quiénes
son aquellos que están alrededor mío;
cómo están, qué piensan,
qué familia tienen, cómo se
llaman. Si llegamos a pensar ¿qué
le puedo aportar a este chabón?, estamos
cerca de lo que buscamos
gran diferencia.
Más de uno dirá:
- yo puedo solo
- ¿te parece?
- ¿Qué ganamos con esto?
Todo Encuentro es fuente de creatividad, de
cosas nuevas. Juntos formamos un grupo de
amigos, una pareja y una familia, un club,
una empresa o una asociación de ayuda.
Formamos ámbitos de gran valor. Así
como al encontrarnos nos renovamos, de la
misma manera un país se renueva si
nos encontramos, porque nuestra vida se convierte
en una gran red de ámbitos en la cual
todo se comunica, se comparte.
Formamos un ámbito comunitario, restablecemos
lo que es ser Nación, ser Comunidad,
ser pueblo, un lugar de realización
para todos. ¿Cuántos seremos
los que queremos lo mismo? ¿Qué
pasará si nos encontramos?«
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| LF05 pág. 05,
2002. |
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